Michael Jackson: El rey ha muerto

Antes ¡Mil gracias Jaime! Como siempre un artículo excelente…

 

Pero ¡Mil Gracias! también, ya que ¡Por fin! encuentro a alguien que me comprende… A alguien que entiende el sentimiento… la tristeza tan grande que provocó su partida y los porqués

Por ello ¡Mil gracias Jaime!

Michael Jackson: El rey ha muerto

El artista innovador del pop trascenderá los escándalos y el lado oscuro de su vida para convertirse en un inmortal de la música “lástima que para serlo, la muerte sea indispensable…”

  • 2009-06-28 | Milenio semanal

 

Foto: Rusty Kennedy / AP / Archivo

 

En estos tiempos no es fácil llegar a ser reconocido como Rey. La persona tiene que sobresalir entre los demás por sus cualidades superiores: aquél que se ostente como monarca sin el reconocimiento popular no pasa de ser un soberano iluso. En el caso de Michael Jackson han sido millones de personas quienes lo aclamaron y lo colocaron entre la realeza musical inmortal identificándolo como el indiscutible Rey del Pop.

La muerte de Michael Jackson ha sacudido profundamente la atmósfera cultural del mundo. No se trata solamente del ambiente musical, la partida de El Rey del Pop tiene connotaciones sociales que rebasan los límites del sonido para invadir cuestiones de negocios, política, moral y psicología. La extensión del reinado de Jackson abarca todo el orbe.

Hay muchas razones para considerar a Jackson como un innovador, renovador, revolucionario y evolucionario de la música: su virtuosismo infantil, su visionaria capacidad rítmica, sus introspectivas letras, su pirotecnia vocal, su propuesta visual y su convocatoria profesional. Sin embargo, yo creo que la historia lo colocará en un sitio privilegiado en razón de su habilidad para amalgamar y fusionar géneros musicales que corrían por cauces distintos para dar nacimiento a la música pop moderna.

Desde finales de los sesenta y durante los primeros años setenta Michael Jackson causó sensación como figura central del grupo formado con sus hermanos Jackie, Tito, Jermaine y Marlon, los Jackson 5. Como un niño prodigio, desde los ocho años de edad ya trabaja profesionalmente. Tenía la voz prístina de un niño, se movía como un consumado bailarín y cantaba el rhythm and blues y el gospel con las inflexiones de Sam Cooke, James Brown, Ray Charles y Stevie Wonder. Su personalidad era muy agradable. A mí me tocó conocerlo y estrechar su mano durante los setenta, cuando el grupo estuvo en México grabando en Televicentro unos programas producidos por Luis de Llano. Ya desde entonces uno podía darse cuenta de que el niño tenía extraordinarias cualidades musicales.

El año crucial que definiría la ruta seguida por Michael hasta llegar a las máximas alturas del pop fue 1979. El tenía entonces 21 años. Había participado ya en la película The Wiz, interpretando el papel del espantapájaros. Durante el rodaje trabó amistad con el arreglista musical de la cinta, Quincy Jones, genial músico con el que se asoció para producir su primer álbum solista: Off the Wall. Esta producción cambió la escena sonora del mundo por sus arreglos, calidad de la mezcla, talento vocal y canciones sensacionales, algunas de ellas escritas por Paul McCartney y Stevie Wonder. El disco fue el primero en Estados Unidos que logró meter a las listas cuatro canciones entre las 10 más populares, vendió 20 millones de copias y ganó los premios más importantes de su categoría. Off the Wall es uno de los discos que ahora, a la muerte del cantante, seguramente serán revalorados y reconocidos en el justo valor que tienen como detonadores del cambio en el pop.

Pero sería su siguiente álbum, el segundo de su carrera solista, el que le llevaría hasta la cima: Thriller, lanzado el 30 de noviembre de 1982. En esta producción Michael exploró géneros similares a los mostrados en Off the Wall, pero logró hacer una magistral mezcla de funk, soul, disco, soft rock, rhythm and blues, y pop que daría como resultado una de las obras maestras más exitosas de la música popular moderna. Las letras de los temas fueron por demás interesantes al abordar temáticas más oscuras que incluyeron la paranoia y lo sobrenatural.

 

El cetro, la corona y el guante de <i>El Rey del Pop</i>, expuestos en Beverly Hills en abril pasado.

El cetro, la corona y el guante de El Rey del Pop, expuestos en Beverly Hills en abril pasado. Foto: Mario Anzuoni / Reuters

 

En menos de un año, Thriller se convirtió en —y aún lo sigue siendo—el disco más vendido de todos los tiempos. Se estima que por el mundo se distribuyeron más de 100 millones de copias. Siete de las nueve canciones incluidas se lanzaron como sencillos y todas ocuparon lugares entre las 10 más populares de las listas. El álbum ganó ocho premios Grammy en tres diferentes géneros —pop, rhythm and blues y rock. Thriller cimentó el estatus de Jackson como una de las estrellas predominantes de fines del siglo XX y le dio los elementos para derribar barreras raciales apareciendo en el canal musical de televisión MTV, que hasta entonces sólo presentaba artistas blancos.

Este disco fue uno de los primeros que utilizó con éxito los videos musicales como herramienta de promoción. Los videos para los temas Thriller, Billie Jean y Beat It causaron sensación y marcaron la ruta a seguir por todos los que vendrían después. Pero más allá de las marcas establecidas entre los fans, Thriller instituyó múltiples cambios dentro de la industria de la música: elevó la importancia de los álbumes y cuestionó las nociones que se tenían sobre cuantos posibles hits podía contener un álbum. También le restauró a la industria un sentido de confianza en su habilidad para lanzar material de alto nivel artístico durante un periodo en que las utilidades se habían reducido. Thriller contribuyó para que MTV alcanzara un amplio nivel de aceptación y el canal lo proyectó hasta las máximas alturas. El impacto provocado abrió el camino para otros artistas que se perfilarían de forma notable (entre ellos Prince). Michael se había convertido, de muchas formas, en un equipo de salvamento para la industria musical.

El valor de las aportaciones de este notable artista se manifiesta en múltiples terrenos. Ahí está, por ejemplo, su famoso paso de baile, el Moonwalk, que presentó en marzo de 1983 durante su actuación en vivo para el aniversario número 25 de la compañía discográfica Motown. El tema Billie Jean fue presenciado por 47 millones de televidentes en aquella noche y ha quedado en la historia al lado de otros momentos clave para la música en imagen, como las presentaciones de Elvis Presley y de Los Beatles en el programa de Ed Sullivan.

Todos hemos sido testigos del inicio, desarrollo, clímax, vaivenes de popularidad, búsqueda artística y muerte de Michael Jackson. A lo largo de esos años su presencia en los medios fue constante, algunas veces por escándalos y otras veces por notables aportaciones. Sin embargo, a pesar del lado oscuro de su vida privada, las transformaciones provocadas en la música por su visionario talento superan cualquier duda en torno a su valor como artista. Su anunciado regreso a los escenarios, que daría inicio en dos o tres semanas, auguraba el encuentro con una nueva etapa de creatividad e innovación en el estancado ambiente del pop. Ahora sólo nos queda la ilusión de pensar que tal vez, como preparativo para su gira, hubiese grabado la música que nos iba a presentar. Pronto lo sabremos.

Estoy seguro de que, en los próximos días, semanas, meses y años, podremos remover los escombros que dejó su desastrosa vida personal para situar en su justa dimensión el legado artístico del más importante orfebre de la música popular de los últimos 40 años. Michael Jackson aportó muchas páginas memorables para la pista sonora de la película de nuestras vidas. Su inspiración estuvo en contacto con nuestro sentir y por ello lamentamos su partida. Nos acompañó en tristezas, alegrías, encuentros, despedidas, romances y desamores. Fue como un amigo que nos hizo regalos que todavía nos siguen regalando. Michael Jackson ha muerto, pero no se ha ido. Es ya un inmortal. Lástima que para llegar a serlo la muerte sea un requisito indispensable.

Jaime Almeida

 

http://semanal.milenio.com/node/766

Author: GiselaMJJ

Acerca de Gisela MJJ Aún sin "la última lágrima..." Aunque la realidad es que: "...Tu y yo nunca estaremos separados. Es solo una ilusión. Forjada por las mágicas lentes de la percepción..." MJ

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