Mi Michael, Boris Izaguirre, Columna Voy a contarle de mi,

El Nacional Todo en Domingo – Domingo 26 de Julio de 2009 TODO EN DOMINGO/18
 
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Voy a contarle de mi

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Mi Michael

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Boris Izaguirre

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–Ilustración Ernesto Brito ernestoilustrador@gmail.com

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El memorial de Michael Jackson quedará para la historia reciente como esos momentos que conmueven la conciencia colectiva del mundo.

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Mi hermana Valentina, que vive en Nueva York, me envía un mensaje de texto: “Veré el memorial de Michael en el cine del barrio. Han escogido 50 salas de cine en los 50 Estados de la Unión y el de Nueva York está justo al lado de casa”. Lo primero que tengo que explicar a mis amigos españoles es la palabra memorial. “¿Por qué no le llaman funeral? Claro que, visto lo que están haciendo, es más bien un circo”, espetan también escritores y comentaristas españoles en muchos de sus medios de comunicación. Me armo de paciencia: Los españoles, sean de izquierdas o derechas, no pueden evitar reconocer su profunda educación católica. Y la educación católica todos sabemos que es una mala educación, porque parte del principio de establecerse como Única, Absoluta, en el planeta Tierra. Existen otras religiones, otras educaciones, otras culturas. Una de las grandes enseñanzas del memorial a Michael Jackson ha sido precisamente esa: No había una sola religión, sino muchas. Se llamaba memorial porque es un in memoriam, es decir, una celebración a la memoria de la persona que nos ha abandonado. No debe confundirse con funeral ni mucho menos con un circo.

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Porque en el primero se necesita un oficiante, llamémoslos sacerdote, padre o cura. En el in memo- riam, para que no tengamos que aplicar un anglicismo, son los amigos, la familia, los allegados los que ejercen de oficiantes, recordando, celebrando, compartiendo la vida del que es recordado. Claro que puede haber salmos y gospel, más aun si ellos tienen que ver con la formación religiosa del recordado. Más aun si muchos de esos himnos son sus propias canciones, maravillosas, inmortales y tejidas a nuestra vida como sucede con muchas de las composiciones de Michael Jackson.

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Luego está la emoción, la infinidad de reflexiones que este in memoriam nos ha ofrecido. Eso, sencilla- mente, lo aleja de la palabra circo, expresada y empleada despectivamente tanto por una adolorida y anciana Elizabeth Taylor como por los medios de comunicación que se empeñan en ver a Michael Jackson como un monstruo. No lo fue, sino solo de talento y conciliación social y cultural. Pero la mente reaccionaria está acostumbrada a ver monstruos que le hagan más llevadero el tener que verse reflejada como tal cada mañana en el cuarto de baño.

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Mi hermana llama desde Brooklyn para compartir la experiencia. “Boris, este país, Estados Unidos de América, es negro. En su cultura, su música, su devoción. Lo he descubierto esta tarde, en su fe. Cada momento en que el memorial vibraba, la gente a mi alrededor, señores mayores, señoras que venían de hacer el mercado, un hombre blanco de 45 años, se levantaban, aplaudían, lloraban y decían: ” Praise the Lord. Amen, amen, amen”. Tres veces, como si estuvieran en una misa”. La narración de mi hermana me ponía los pelos de punta. En mi casa, con mi familia, que es como he decidido llamar a mi marido en estas columnas, y uno de nuestros mejores amigos, Sindo, testigo de nuestra boda, nos levantábamos igual delante del televisor. La primera vez cuando Berry Gordy dijo que Michael no era sólo el King of Pop, sino “El Mejor Entertainer de la Tierra”.

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Nos volvimos a levantar cuando el reverendo Sharpton, que está más cerca de la derecha recalcitrante que de mi educación de izquierdas, le dijo a los hijos de Michael que “muchas veces habéis soportado escuchar cosas extrañas dichas sobre quien era vuestro padre”. El salón de mi casa fue una ovación, un estruendo, un apoyo, ínfimo si se quiere, no sólo para esos hijos sino para nosotros mismos, que siempre creímos en la inocencia de todo lo que cayó sobre Michael Jackson en los últimos 16 años de su vida.

Entre las lágrimas y los aplausos que dábamos pensé que la gran tragedia de este hombre, la razón por la cual hoy lo convertimos en un Jesucristo moderno, es que el racismo de Estados Unidos no podía tolerar que el ídolo absoluto, el hombre con mayor poder de su historia, poder para superar a políticos, a intelectuales, a millonarios, fuera negro. Sí, negro. Es más que probable que usted me corrija y me diga que Michael Jackson se pasó la vida volviéndose blanco.
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Permítame escribirle que si lo hizo fue por conciliarse con la minoría todo poderosa de su propio país, que como bien ha descubierto mi hermana en ese cine de Brooklyn, es un país de cultura negra. Y, en definitiva, si se hizo blanco, murió negro. Y acaba de ser celebrado, para ser recordado toda la vida, como un negro universal..

Mi familia, que reitero es como he decidido referirme a mi marido en estas columnas, también se emocionó, más comedido al ser gallego, sobre todo con la aparición de Brooke Shields en el escenario.

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Yo, lo reconozco, empecé a temblar y llorar sin control. Siempre he estado enamorado de Brooke Shields; fue, es, mi adolescencia. Cuando la vimos allí, nos dimos cuenta de que definitivamente somos adultos. Todas las anécdotas que contó sobre ellos dos intentando ver el traje de novia de Elizabeth Taylor, creyendo que dormía en otra ala de la casa, cuando en realidad estaban perturbando su “sueño de belleza”, fueron impagables, pero en una posterior reflexión, muy reveladoras del tipo de amistad que poseían. A mí me recordó mi amistad con Titina Penzini, con mi propia hermana, esa complicidad que determinados varones somos capaces de sostener con determinadas mujeres. Mi familia lo expuso más claro: “Brooke es la máxima representación de la amiga del gay”. Nos reímos y secamos las lágrimas, pero dejamos allí el eterno dilema sobre la sexualidad de Michael. Un hombre que consiguió romper tantas barreras en un país repleto de ellas, tiene derecho a asexualizarse. Esa es mi opinión.

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“Nadie se esperaba que Paris quisiera hablar”, continúa mi hermana en el teléfono. De inmediato lloramos los dos y al mismo tiempo sentimos algo confuso, exactamente como nos pasó en el momento de suceder, ese breve, conciso, discurso de esa hija de 11 años, con nombre de ciudad y diosa. “Desde el día que nací, mi padre fue el mejor padre que podía tener”. Mi hermana lo repite en inglés, y yo pienso mucho en el momento previo, cuando esa niña se sujeta a su bolso negro, lo abre y coloca dentro su pañuelo bañado en lágrimas. La forma en que cierra el bolso y se lo coloca cerca del pecho, la hacía tan adulta, tan entera, como su propio padre cuando cantaba esa canción de despecho de Smokey Robinson. “Ellos, la familia Jackson, estaban asustados y nerviosos” me comenta mi hermana. Con razón, estaban asistiendo a una historia que se repetía. Volver a crear un monstruo, de precocidad, de ingenio, de verdad y dolor, delante de los ojos de millones de espectadores insaciables.

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Mi familia y mi amigo Sindo son de la misma opinión. Rubén dijo: “Es una niña blanca, criada en una familia de negros poderosos”. Un punto importante.

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Sindo dijo: “Todos los hijos me recordaron a Michael, en sus gestos, sus facciones”. Sin duda, son sus hijos..

Mi entrenador Alfredo fue más crítico: “Exagerado, se les fue de las manos”. Pero yo creo en la fuerza del talento. A todo el mundo se les fue de las manos el odio, la envidia, el temor a aceptar que Michael Jackson fuera Jesucristo moderno. Es lógico que su hija reclame ahora respeto. Y lo hagan sus lágrimas.

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Mi hermana cierra esta crónica. “¿Oíste ese grito entre el público del Staples? `Michael, la gente latina te quiere’. Pues yo me levanté en el cine de Brooklyn y dije, en español: `Michael, te quiero’ y empezaron a aplaudir”.

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Todos lo hemos dicho, en tantos, tantos idiomas: Michael, we love you.

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Fuentes:

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Ver páginas 18, 19 y 20

http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2009/07/26/

 

Página 18

 

 

http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2009/07/26/N1_18N1.asp

 
Página 20

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Author: GiselaMJJ

Acerca de Gisela MJJ Aún sin "la última lágrima..." Aunque la realidad es que: "...Tu y yo nunca estaremos separados. Es solo una ilusión. Forjada por las mágicas lentes de la percepción..." MJ

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