BAD25 en la portada de la Revista Rolling Stone de Australia == BAD25 on the cover of Australian Rolling Stone Magazine (Oct./2012)

.

Como les comenté en una entrada anterior, Michael Jackson y BAD25 aparecerán en la Revista Rolling Stone de Australia en la portada 🙂  Continuamos Celebrando los 25 años de BAD.

.

.

.

.

Pero Cam nos hizo favor de transcribir y compartir el artículo y unas fotografías del mismo.

.

Aquí está la traducción de la mayor parte de esa transcripción:

,

.

.

Rolling Stone Australia (Issue 731) October 2012 Michael Jackson Rolling Stone Australia (número 731) Octubre 2012 Michael Jackson
(…) (…)
In 1986, Michael Jackson presented his then manager Frank Dileo and accountant John Branca with a mission statement telling the two men that he desired for his “whole career to be the greatest show on earth”. To help guide these members of the Jackson inner circle toward this destination, he handed the pair an autobiography of PT. Barnum, a book the performer had read numerous times. Born in 1810 in Bethel, Connecticut, Barnum was the Godfather of the public spectacle writ large. He was both a scam artist and the originator of The Ringling Bros. & Barnum & Bailey Circus, a traveling spectacle on a scale sufficient to still draw thousands of people to New York’s Madison Square Garden each April. Of his own ambition to be remembered as the ultimate show-business impresario, Barnum – a man known as “the prince of humbugs” – is quoted saying, “I am a showman by profession…and all the gilding will make nothing else of me.” En 1986, Michael Jackson presentó a su entonces representante Frank Dileo y al contador John Branca con una declaración de misión diciéndoles a los dos hombres que él deseaba para su “carrera entera ser el mayor espectáculo del mundo”. Para ayudar a guiar a estos miembros del círculo interior Jackson hacia este destino, le entregó a la pareja una autobiografía de PT. Barnum, un libro que el artista había leído varias veces. Nacido en 1810 en Bethel, Connecticut, Barnum fue el Padrino del espectáculo público en grande. Él era un artista de la estafa y el autor de The Ringling Bros. & Barnum & Bailey Circus, un espectáculo ambulante en una escala suficiente para llegar aún a miles de personas en el Madison Garden Square de Nueva York cada abril. De su propia ambición de ser recordado como el empresario esencial del espectáculo, Barnum – un hombre conocido como “el príncipe de los farsantes” – es citado diciendo: “Yo soy un hombre del espectáculo de profesión… y todo el dorado hará nada más de mí”.
“This [book] is my bible, and I want it to be yours,” Jackson told Dileo & Branca. “Esto [el libro] es mi biblia, y quiero que sea suyo”, dijo Jackson a Dileo y Branca.
Had Michael Jackson spoken these words prior to releasing his fifth solo album, 1979’s Off The Wall, the logic of his desire would be as clear as the tone of his singing voice. A child star with the Jackson 5, over the course of four solo albums (the first of which Got To Be There, was recorded when Jackson was just 13) the performer had gradually been stearing himself away from the perception that his fame was rooted in his role as the cute kid in a family band ruled by a tyrannical and abusive father. This pursuit, though, had yielded only the pale and frail shoots of promise. His fourth solo album, 1975’s Forever, Michael, had peaked at a mere 101 on the US Billboard Album Chart and had failed to register on a chart anywhere else in the world. Si Michael Jackson dijo estas palabras antes de lanzar su quinto álbum en solitario de 1979 Off The Wall, la lógica de su deseo sería tan claro como el tono de su voz al cantar. Una estrella de niño con los Jackson 5, a lo largo de cuatro álbumes en solitario (el primero de ellos Got To Be There, fue grabado cuando Jackson tenía sólo 13 años), el artista había estado gradualmente dirigiéndose lejos de la percepción de que su fama se basaba en su papel como el chico lindo en una banda familiar gobernado por un padre tiránico y abusivo. Esta búsqueda, sin embargo, había dado sólo brotes pálidos y débiles de la promesa. Su cuarto álbum en solitario de 1975 de Forever, Michael, alcanzó su valor máximo en un mero 101 en la lista de álbumes Billboard en EE.UU. y no había podido registrar en una lista en el resto del mundo.
Off The Wall would change all that. Soaring in the slipstream of the number one single “Don’t Stop ‘Til You Get Enough”, the album was a hit in the fullest sense of the term. Someone asked to guess the point in Jackson’s career when he and his team engaged in a P.T. Barnum-inspired, image-changing think tank could be forgiven for assuming it was prior to the release of Off The Wall. Off The Wall iba a cambiar todo eso. Elevándose en la estela del sencillo número uno “Don’t Stop ‘Til You Get Enough”, el álbum fue un éxito en el sentido más amplio del término. Alguien pidió adivinar el punto en la carrera de Jackson cuando él y su equipo emplearon una inspiración en PT Barnum, cambiando la imagen de reflexión podría ser perdonado por asumir que este fue antes del lanzamiento de Off The Wall.
But even success would be eclipsed by the shadow of it’s successor, 1982’s Thriller. A perfect storm of an album, the nine-song set was launched into the stratosphere by the unquestionable brilliance of singles such as “Billie Jean”, “Beat It” & “Thriller”. The last was bolstered with an extended video clip created by Trading Places director John Landis – a clip Jackson’s label Epic, initially resisted, believing the parent album to have run it’s commercial course – not to mention production at the hands of Quincy Jones that even today lends the work of freshness and vitality. Pero incluso el éxito sería eclipsado por la sombra de su sucesor de 1982, Thriller. Una tormenta perfecta de un disco, el conjunto de nueve canciones fue lanzado a la estratosfera por la brillantez indiscutible de sencillos como “Billie Jean”, “Beat It” y “Thriller”. El último fue reforzado con un vídeo extendido creado por el director de Tranding Places  John Landis – Un clip al que la disquera de Jackson Epic, en un principio se resistió, creyendo que el disco primario había corrido su curso comercial – por no hablar de la producción en manos de Quincy Jones que incluso hoy en día confiere a la obra de frescura y vitalidad.
The result was that the man whose face adorned the cover of Thriller became without question the world’s most recognizable pop star. This in itself was a monumental achievement. For if the 1970s were the decade that saw the rise of the rock group (with acts such as Led Zeppelin, Fleetwood Mac & Pink Floyd filling stadia in the US, Europe & beyond), the 80s were a period that belonged to the solo superstar, with songwriters such as Billy Joel & Steve Winwood rising to international prominence in a heavily stylised fashion. The decade also saw the emergence of performers who understood that the stage they aspire to dominate was no longer merely a place of song. Artists such as Madonna and Prince were savvy to the emergence of the cult of the celebrity, of multimedia presentation, and a required sense of both omnipotence and mystique. El resultado fue que el hombre cuyo rostro adorna la portada de Thriller se convirtió sin lugar a dudas en la estrella de pop más reconocible del mundo. Esto en sí mismo es un logro monumental. En efecto, si la década de 1970 fue la década que vio el surgimiento del grupo de rock (con bandas como Led Zeppelin, Fleetwood Mac & Pink Floyd llenando estadios en los EE.UU., Europa y más allá), los años 80 fueron una época que perteneció a superestrellas en solitario, con compositores como Billy Joel & Steve Winwood en aumento a la fama internacional en una forma muy estilizada. La década también vio el surgimiento de artistas que entienden que el escenario que aspiran dominar ya no era simplemente un lugar de la canción. Artistas como Madonna y Prince eran conocedores de la aparición del culto a la celebridad, la presentación multimedia, y un sentido que requiere tanto de la omnipotencia y la mística.
Compared to Michael Jackson, however, the 1980s were a period when even Madonna dined below the salt. As if to support this notion, in 1985 Jackson co-wrote “We Are The Wold” with Lionel Ritchie, a single released to raise funds to combat famine in Ethiopia, and which featured contributions from among others, Bob Dylan, Paul Simon, Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Diana Ross, Willie Nelson and Cyndi Lauper. Prior to the recording of the single that would out its initial print run of 800,000 copies in just three days, producer Quincy Jones placed a call to Jackson and Richie saying, “My dear brothers, we have 46 stars coming in six weeks and we need a damn song.” En comparación con Michael Jackson, sin embargo, la década de 1980 fue un período cuando incluso Madonna cenó por debajo de la sal. Como para apoyar esta idea, en 1985 Jackson coescribió  “We Are The Wold” con Lionel Ritchie, un sencillo editado para recaudar fondos para combatir la hambruna en Etiopía, y que contó con la colaboración de, entre otros, Bob Dylan, Paul Simon, Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Diana Ross, Willie Nelson y Cyndi Lauper. Antes de la grabación del sencillo del que fuera su tirada inicial de 800.000 copias en sólo tres días, el productor Quincy Jones hizo una llamada a Jackson y a Richie diciendo: “Mis queridos hermanos, tenemos 46 estrellas viniendo en seis semanas y necesitamos una maldita canción”.
The truth was that Michael Jackson required more than just one “damn song”. He needed to compile an album’s worth of new material. Unlike today, the 80s were not a period that saw artists take 3,4 or 5 years between LPs. A cultural colossus he may have been, but as the middle of the decade nudged toward the top of the hour, the artist was wanting for the one thing that had provided him with the blocks on which to build his enormous public profile: music. What’s more, as with time, music critics and cultural commentators wait for no man. As the US magazine Spine noted in 1985, “[Jackson was] facing the most powerful backlash in the history of popular music”. La verdad era que Michael Jackson requería algo más que una “maldita canción”. Tenía que compilar un álbum de material nuevo. A diferencia de hoy, los 80 no fueron un período que vio a los artistas tomar 3, 4 o 5 años entre LPs. Un coloso cultural él pudo haber sido, pero como la mitad de la década empujó hacia la parte superior de la hora, el artista estaba esperando una cosa que le hubiera proporcionado los bloques sobre los que construir su perfil público enorme: la música. Lo que es más, ya que con el tiempo, los críticos de música y comentaristas culturales esperar a nadie. A medida que las columnas vertebrales de revista estadounidenses señalaron en 1985: “[Jackson estaba] frente a la reacción más poderosa en la historia de la música popular”.
The situation was this. Michael Jackson was the biggest star in the world. He had put his name to the best-selling album in history, a record that even at the time had sold 38.5 million copies, 30 years after its release would reside in the homes of an astounding 110 million people. But the time had arrived for the world to discover what Jackson had in mind for an encore. La situación era la siguiente. Michael Jackson fue la estrella más grande en el mundo. Había puesto su nombre en el álbum más vendido en la historia, un récord incluso en ese tiempo había vendido 38,5 millones de copias, 30 años después de su lanzamiento se encuentran en los hogares la asombrosa cantidad de 110 millones de personas. Pero había llegado el momento de que el mundo descubriera lo que Jackson tenía en mente para hacer todavía.
Steve Stevens was in bed at home in Manhattan when the phone rang. By his own admission the guitarist had enjoyed “a late night” and was enjoying a late sleep just as much. Known as the wingman for Billy Idol – another solo superstar at the time – as well as one of the finest players of the era, the Brooklyn-born musician answered the phone, and a voice fogged with the bass of broken sleep, spoke into the receiver. The man on the other end of the line announced himself as Quincy Jones. In response to this, Stevens “proceeded to hang up” assuming “that someone was fucking with [him]”. Moments later, the caller rang back, informing his listener that were the line to go dead a second time it would not ring a third. Steve Stevens estaba en la cama en su casa en Manhattan cuando sonó el teléfono. Por su propia admisión del guitarrista había disfrutado de una “noche tarde” y estaba disfrutando de un sueño tardío de igual manera. Conocido como el apoyo de Billy Idol – otra superestrella en solitario en ese tiempo -, así como uno de los mejores músicos de la época, el músico nacido en Brooklyn contestó el teléfono y una voz empañada con la base del sueño roto, habló por el receptor. El hombre en el otro extremo de la línea se anunció como Quincy Jones. En respuesta a esto, Stevens “procedió a colgar” asumió “que alguien estaba jugando con [él]”. Momentos después, la persona llamó de nuevo, informando a su interlocutor que si la línea se moría una segunda vez, no sonaría un tercera.
Jones, the producer of Off The Wall & Thriller, was in the market for a lead guitarist to play on a song titled “Dirty Diana”, a track on Jackson’s forthcoming album, Bad. The producer was friends with Ted Templeman, the man who had not only manned the controls for Van Halen’s body of work (in fact Eddie Van Halen himself had supplied the sumptuously excessive guitar solo featured on “Beat It”), but who was also Steven’s A&R man at Warner Brothers. Jones was calling to invite Stevens to contribute his considerable talents to the most eagerly awaited album of the decade. Unsurprisingly, the guitarist agreed; surprisingly, though, his acquiescence came with a condition: Jackson’s presence was required in the studio. Jones, el productor de Off The Wall y Thriller, estaba en el mercado buscando un guitarrista para tocar en una canción titulada “Dirty Diana”, un tema en el próximo álbum de Jackson, Bad. El productor era amigo de Ted Templeman, el hombre que no sólo había atendido los controles para el cuerpo de trabajo de Van Halen (de hecho Eddie Van Halen había suministró el solo de guitarra suntuosamente excesivo que aparece en “Beat It”), sino que también lo era de Steven A & R de Warner Brothers. Jones estaba llamando para invitar a Stevens a contribuir con sus considerables talentos en el álbum más esperado de la década. Como era de esperar, el guitarrista estuvo de acuerdo; sorprendentemente, sin embargo, su aquiescencia vino con una condición: la presencia de Jackson era requerida en el estudio.
“I had done some session work in the past and I assumed that the artist would be in the studio,” recalls the musician. “But it turns out that this isn’t the case. It’d be me, the producer and the engineer. And I though, “Well, Im not cut out for that kind of thing. Im not into assembly line-type work’…[But then] I was told, ‘Of course Michael will be in the studio, it’s his fucking album!” “Yo había hecho algunos trabajos de sesión en el pasado y supuse que el artista estaría en el estudio”, recuerda el músico. “Pero resulta que este no era el caso. Estaría yo, el productor y el ingeniero. Y pensé:” Bueno, no estoy hecho para ese tipo de cosas. Yo no estoy en la línea de montaje del tipo de trabajo… [Pero] me dijeron: ‘¡Por supuesto que Michael estará en el estudio, es su maldito álbum! “
The scene that greeted Stevens upon his arrival at Westlake Studios in Los Angeles in April 1987 both surprised and delighted him. The guitarist admits to being “a little nervous” regarding the session, but these nerves were put at ease by the atmosphere in the room. For a man whose life was increasingly becoming shrouded in the smoke and mirrors of a deeply odd cult of personality, the sight that greeted the New York axeman could not have been more normal or convivial. The only people present were the artist, the producer and the engineer; the style of guitar solo was explained to the musician by Jackson himself, and after Stevens had laid down his track in adherence to these guidelines, he was then invited to improvise his own take. The process of capturing lightning in a bottle took less than four hours. During this time, Jackson would quiz his guest on the subject of hard rock, with questions such as did Stevens know Motley Crue, and if so, what were they like? La escena que saludó a su llegada a Stevens en los estudios Westlake en Los Ángeles en abril de 1987 ambos le sorprendieron y encantaron a él. El guitarrista admite estar “un poco nervioso” con respecto a la sesión, pero estos nervios se pusieron fácilmente por el ambiente de la habitación. Para un hombre cuya vida se fue convirtiendo cada vez más envuelta en el humo y los espejos de un culto extraño profundamente de personalidad, la visión que recibió el hombre de New York no podría haber sido más normal o agradable. Las únicas personas presentes eran el artista, el productor y el ingeniero, el estilo de solo de guitarra le fue explicada al músico por el propio Jackson, y después Stevens había hecho su pista en el cumplimiento de estas directrices, se le invitó entonces a improvisar su propia toma. El proceso de captura de un rayo en una botella tomó menos de cuatro horas. Durante este tiempo, Jackson podría interrogar a su invitado sobre el tema de hard rock, con preguntas como si Stevens conocía a Motley Crue, y si es así, ¿qué les gustaba a ellos?
“It couldnt have been nicer,” recalls the guitarist. “It couldn’t have been cooler. It was all about the music.” “Esto no podría haber sido más agradable”, recuerda el guitarrista. “No podría haber sido más fresco. Todo fue acerca de la música”
But if Stevens’ memories of his time with Jackson are coloured by a working environment that was both enjoyable and efficient, at other times the making of Bad was a more complicated process. Pre-production work on the album began in 1985, two years before the finished item was finally released. During this period, there was many a slip between cup and lip. Jackson had intended that his seventh studio release would feature collaborations with such artists as Aretha Franklin, Whitney Houston, Barbara Streisand and Run DMC, none of whose voices made it on the album. The time between Thriller and Bad had also seen the emergence of another African-American sensation, Prince. Jackson viewed the Minneapolis-born artist’s 1984 album Purple Rain as being Bad’s main competitor, and desired his forthcoming work to be edgier and darker than Thriller. Plans were even laid for Prince to appear on the record’s title track, and for a video to feature a competitive showdown between the two artists. Prince declined this offer feeling that the denouement of the clip would cast him as the inferior performer. Pero si Stevens recuerdos de su tiempo con Jackson están coloreados por un ambiente de trabajo que era agradable y eficiente, en otras ocasiones la realización de BAD fue un proceso más complicado. La pre-producción del álbum comenzó en 1985, dos años antes de que el producto terminado fuera finalmente lanzado. Durante este período, hubo más de un deslizamiento entre la copa y el labio. Jackson tenía la intención de que su séptimo álbum de estudio fuera con colaboraciones con artistas como Aretha Franklin, Whitney Houston, Barbara Streisand y Run DMC, ninguna de cuyas voces estuvo en el álbum. El tiempo entre Thriller y Bad también había visto el surgimiento de otra sensación afroamericana, Prince. Jackson vio el álbum de 1984 Purple Rain, del artista nacido en Minneapolis, ser el principal competidor de Bad, y deseaba que su próximo trabajo fuera más afilado y más oscuro que Thriller. Los planes fueron puestos incluso para que Prince apareciera en la pista del título del disco, y en un vídeo para ofrecer un enfrentamiento competitivo entre los dos artistas. Prince declinó esta oferta por una sensación de que el desenlace del clip lo eligiera como el artista inferior.
“As Jackson planned it,” wrote J.Randy Taraborrelli in his biography Michael Jackson: The Magic, The Madness, The Whole Story, “he and Prince would square off against one another [in the video] taking turns vocalising and dancing, in order to determine once and for all who was ‘Bad’.” “Como Jackson lo planeó”, escribió J.Randy Taraborrelli en su biografía Michael Jackson: The Magic, The Madness, The Whole Story, “él y Prince se enfrentarían uno contra el otro [en el video] turnándose en la vocalización y el baile, en orden de determinar de una vez por todas quién era ‘Bad’ (Malo)”
Along with the numerous planned and aborted collaborations, the relationship between Quincy Jones and Jackson also came under strain. Jones was credited as sole producer on both Off The Wall and Thriller, while for Bad this role was shared with Jackson himself. The performer also had insanely high expectations for his forthcoming release. He taped a note on to a mirror that read simply “100 million”, this being the sales figure he wanted the new album to attain. The proposed tally was more than twice that achieved by Thriller. As the ground was prepared for the release of Bad, Rolling Stone reported that Jackson had compiled no few than 66 songs and planned to release 33 of these tracks in the form of a triple album, an idea nixed by Jones. That said, the 11 tracks that comprise Bad were subjected to an obsessive attention to detail. In pursuit of creating sounds that, according to Jackson, “the ear hadn’t heard”, the album’s 48 mins and 16 seconds were layered with 800 multi-track overdubs. To say the least, the LPs birth was not without its complications. Junto con las numerosas colaboraciones planeadas y abortadas, la relación entre Jackson y Quincy Jones también estaba bajo presión. Jones fue acreditado como productor único tanto en Off The Wall y Thriller, mientras que para Bad, este papel fue compartido con el propio Jackson. El artista también tenía expectativas increíblemente altas para su próximo lanzamiento. Grabó una nota a un espejo que decía simplemente “100 millones”, siendo ésta la cifra de ventas que quería que el nuevo álbum alcanzara. La cifra propuesta era más del doble de la alcanzada por Thriller. A medida que el terreno estaba preparado para el lanzamiento de  Bad, Rolling Stone informó que Jackson había compilado no menos de 66 canciones y planeaba lanzar 33 de estas pistas en forma de un disco triple, una idea vetado por Jones. Dicho esto, los 11 temas que conforman Bad fueron objeto de una atención obsesiva a los detalles. En la búsqueda de la creación de sonidos que, según Jackson, “el oído no había escuchado”, el álbum de 48 minutos y 16 segundos se le colocaron capas con 800 ranuras múltiples. Por decir lo menos, el nacimiento del LPs no estuvo exento de complicaciones.
“There was much stress,” recalls session guitarist David Williams, who played on the album, as quoted in Joseph Vogel’s Man In The Music, the Creative Life and Work Of Michael Jackson. “I was doing the exact same part at least five times on each song.” “Había mucha tensión”, recuerda el guitarrista de sesión de David Williams, que tocó en el álbum, como se cita en “Man In The Music, the Creative Life and Work Of Michael Jackson” de Joseph Vogel “Yo estaba haciendo la misma pieza exacta por lo menos cinco veces en cada canción.”
As reported in the same book, Jackson himself admitted that “[Quincy and I] disagreed on some things. There was a lot of tension because we felt we were competing with ourselves. It’s very hard to create something when you feel like you’re in competition with yourself.” Como se informa en el mismo libro, el propio Jackson admitió que “[Quincy y yo] no estuvimos de acuerdo en algunas cosas. Había mucha tensión porque sentíamos que estábamos compitiendo con nosotros mismos. Es muy difícil crear algo cuando te sientes como si estuvieras en competencia contigo mismo”
Creativity, though, finds its release from energies both positive and negative. In the case of Bad, these energies were not wasted and in fact could be heard on every note of every track. Clearly this was a creation worth the candle. A sophisticated and seamless mixture of modern rhythm and blues, pop, dance and rock, Jackson, Jones and a cast of no fewer than 21 musicians and studio technicians had created a set that catered to the tastes of mainstream America with an uncommonly high regard for artistic detail and which featured numerous creative peaks. Once such peak was the blockbusting hit single “The Way You Make Me Feel”, the beat of which was actually suggested to Jackson by his mother, and which keyboardist Greg Phillinganes recalls with fondness saying, “I remember how much fun I had laying down those off-beat parts…and watching the expression on Michael’s face – he’d have that big grin that meant you had it.” Elsewhere, Bad’s unforgettable title track – the second single release from its parent album – showcased not only Jaxkson’s musicality (the songs writing credit belongs soley to Jackson) but, as with the video for Thriller, the artist was once again able to prove to watching eyes that his sense of presentation was of sufficient dimension to grace even the largest canvas. In this case the splash came with a 17 min music video directed by Martin Scorsese, the finest filmmaker of his generation. The clip featured a largely unseen prelude which saw Jackson in a confrontation with Wesley Snipes. Film director Allen Hughes – who along with his brother Albert, has co-directed such pictures as From Hell and The Book of Eli – once told MTV News that Jackson’s performance in the sequence was the work “of an incredible actor”. La creatividad, sin embargo, encuentra su liberación a partir de energías tanto positivas como negativas. En el caso de Bad, estas energías no fueron en vano y, de hecho, se oía en todas las notas de cada pista. Es evidente que se trataba de una creación que vale la pena. Una mezcla sofisticada y perfecta de ritmos modernos y blues, pop, dance y rock, Jackson, Jones y un elenco de no menos de 21 músicos y técnicos de estudio había creado un conjunto que atendía a los gustos de la sociedad estadounidense con una relación extraordinariamente alta para detalle artístico y que contó con numerosos picos creativos. Un de esos picos tal vez fue el éxito de carteleras del sencillo “The Way You Make Me Feel”, el ritmo de lo que en realidad le fue sugerido a Jackson por su madre, y que el tecladista Greg Phillinganes recuerda con cariño diciendo: “Recuerdo cómo me divertí, estableciendo partes fuera de compás… y viendo la expresión en la cara de Michael – si él había tenido esa gran sonrisa, significaba que tú lo tenías”. En todos los lugares, la pista de Bad inolvidable que le da título – el segundo sencillo de su álbum parental – mostró no sólo la musicalidad de Jackson (las escritura de las canciones el crédito pertenece solamente a Jackson), sino al igual que con el video de Thriller, el artista pudo volver a probar que los ojos vieran que su sentido de la presentación era de dimensión suficiente para adornar incluso la lona más larga. En este caso la salpicada vino con un vídeo musical de 17 min dirigido por Martin Scorsese, el mejor director de su generación. El clip contiene un preludio en gran parte invisible en el que se ve a Jackson en un enfrentamiento con Wesley Snipes. El director de cine Allen Hughes – que junto con su hermano Albert, ha co-dirigido películas como From Hell y The Book of Eli – una vez le dijo a MTV News que la actuación de Jackson en la secuencia fue el trabajo “de un actor increíble”.
With the sessions for Bad finally wrapped and the set ready for release, Jackson described his state of mind to Ebony magazine as being one of “jubilation”. The album met its public on the final day of August, 1987. Immediately, the LP became airborne in a manner that suggested it had been launched from Cape Canaveral. The 11 song creation entered the US Billboard Top 200 at number one, holding this position for 6 weeks while outselling every other LP in the Top 40 combined. In the UK, Bad sold half a million copies in its first five days of release, while elsewhere the set reached the summit of album charts in no few than 25 countries, including Canada, Japan & New Zealand. In Australia the LP missed the top spot by just one place. Con las sesiones de Bad finalmente envuelto y el paquete listo para el lanzamiento, Jackson describió su estado de ánimo a la revista Ebony como uno de “júbilo”. El álbum llegó a su público en el último día del mes de agosto de 1987. Inmediatamente, el LP se convirtió en suspensión en el aire de una manera que sugería que hubiera sido lanzado desde Cabo Cañaveral. Las 11 creaciones de canciones entraron en el Top 11 del Billboard 200  en Estados Unidos, en el número uno, manteniendo esta posición durante 6 semanas mientras que estaba vendiendo más que todos los otros LP en el Top 40 combinados. En el Reino Unido, Bad vendió medio millón de copias en sus primeros cinco días de su lanzamiento, mientras que en otras partes el paquete alcanzó la cima de las listas de popularidad en no pocos 25 países, entre ellos Canadá, Japón y Nueva Zelanda. En Australia, el LP perdió el primer puesto por solo un lugar.
In terms of the critical reception afforded the work, Rolling Stone writer Davitt Stigerson opined, “Even without a milestone recording like “Billie Jean”, Bad is still a better record than Thriller.” New York Times critic Jon Pareles described the set as “a gleaming, high-tech dance record thats just a little bit eccentric at the edges”. Also on America’s east coast, the notice published in The Washington Post, written by Richard Harrington, was of the opinion that Bad was “immaculately produced” and featured “some scintillating vocal performances from Jackson”, before wisely adding, “Splashy though its prime-time introduction may be, the album begs to be judged by its music, not by its sales figures.” En cuanto a la recepción crítica que se ofreció al trabajo, el escritor de Rolling Stone, Davitt Stigerson opinó: “Incluso sin una grabación de referencia como “Billie Jean”, Bad sigue siendo un disco mejor que “Thriller”. Del New York Times, el crítico Jon Pareles describe el álbum como “un brillante, de alta tecnología disco de baile que es apenas un poco excéntrico en los bordes”. También en la Costa Este, la nota publicada en The Washington Post, escrita por Richard Harrington, era de la opinión de que Bad “fue impecablemente producido” y presentó “algunas interpretaciones vocales brillantes de Jackson”, antes de prudentemente agregar: “En marcha creo que su principal introducción puede ser, el álbum nos lleva a ser juzgado por su música y no por sus cifras de ventas”
Today the release of Bad demands to be considered in the context of its time. The 80s was the period that saw the emergence of the cult of celebrity, with Michael Jackson both subject and progenitor. Given this, it is hardly surprising that many commentators lacked the wit, or humanity, to separate the art from the artist. One reviewer seethed that Michael Jackson image on the album’s frontage featured “a face as plastic as the album it covers”, pronouncing, “Wxxx Jxxxx steps back into the limelight even more girlie than before.” This kind of poison seeped into public consciousness rendering the artist a polarising presence. In a 1988 Rolling Stone poll, Jackson was voted “Worst Male Singer”, while the CD on which he had most recently sung occupied the number one spot as “Worst Album”. Hoy el lanzamiento de BAD demanda ser considerado en el contexto de su tiempo. Los años 80 fueron el período que vio el surgimiento del culto a la celebridad, con Michael Jackson el sujeto y progenitor. Teniendo en cuenta esto, no es de extrañar que a muchos comentaristas les faltara el ingenio, o la humanidad, para separar el arte del artista. Un crítico decía furioso que la imagen de Michael Jackson en la carátula del álbum contaba con “un rostro tan plástico como el álbum que abarca”, pronunciando “Wxxx Jxxxx da un paso atrás en el candelero incluso más femenino que antes”. Este tipo de veneno infiltrado en la conciencia pública provoca que el artista tenga una presencia polarizada. En una encuesta de 1988 de Rolling Stone, Jackson fue votado como “El peor cantante masculino”, mientras que el CD en el que él había cantado más recientemente ocupó el puesto número uno como el “Peor Album”.
It became less a case of the man in the mirror than the man in the media. as first hand contact with journalists grew increasingly rare, excluded publications and their gossip columnists filled this vacuum with bizarre speculations and often outright falsehoods. While a wild story was occasionally true – for example, Steve Stevens recalls Bubbles, the performers pet chimpanzee, being in attendance for the “Dirty Diana” video shoot – many reports were based on smoke without fire concocted by Jackson’s inner circle. One story that appeared during this time was the “news” that Jackson spent his nights sleeping in a hyperbaric chamber capable of extending his life expectancy to 150 years. This was a piece of fiction concocted by Frank Dileo and leaked to the American tabloid National Enquirer. In no time, the allegation was common currency from Alaska to Adelaide. The subject of this nonsense was delighted by the story’s shockwaves saying, “It’s like I can tell the press anything about me and they’ll buy it.” Se convirtió en menos de un caso de un hombre en el espejo que el hombre en los medios de comunicación. Como el contacto de primera mano con los periodistas se volvía cada vez más raro, excluían sus publicaciones y sus columnistas de chismes llenaban este vacío con especulaciones extrañas y muchas veces falsedades. Mientras que una historia salvaje era ocasionalmente cierta – por ejemplo, Steve Stevens recuerda que Bubbles, la mascota chimpancé del artista, estando en la filmación de “Dirty Diana” – muchos informes se basaron en cuando el río suena, inventados por el círculo íntimo de Jackson. Una de las historias que aparecieron durante este tiempo fue la “noticia” de que Jackson pasó sus noches durmiendo en una cámara hiperbárica capaz de extender su esperanza de vida en 150 años. Esta fue una obra de ficción inventada por Frank Dileo y filtrada a la prensa sensacionalista estadounidense National Enquirer. En poco tiempo, la acusación era moneda común desde Alaska hasta Adelaida. El tema de este absurdo se mostró encantado por ondas de choque de la historia diciendo: “Es como que yo puedo decirle a la prensa cualquier cosa sobre mí y lo van a comprar”.
One man who over the years was afforded privileged access to Michael Jackson was music journalist Ian “Molly” Meldrum, who during the course of his long and notable career interviewed the American artist on no fewer than 11 occasions. As Meldrum himself says, “I watched his meteoric rise, and I watched him as he became bigger and bigger and bigger and bigger.” Speaking to Rolling Stone for this feature, the man famous for his cowboy hat reports that “with [Jackson] becoming so big he was forced to change within himself. He was dealing with his shyness. And basically the interviews, through the Off The Wall album, then Thriller, and then Bad, were becoming more and more controlled [with the interviewer being required to submit questions in advance]. And that was very strange. It was like he had this glass wall around him. I can understand that though, because he was one of the biggest stars in the world.” Un hombre al que durante años se le dio acceso privilegiado a Michael Jackson fue al periodista musical Ian “Molly” Meldrum, quien durante el transcurso de su larga y notable entrevista al artista norteamericano en no menos de 11 ocasiones. Como Meldrum mismo dice, “Vi su ascenso meteórico, y le observé mientras él se hizo más grande y más grande y más grande y más grande.” En declaraciones a la revista Rolling Stone para este número, el hombre famoso por sus reportes con sombrero de vaquero que “con [Jackson] haciendo tan grande él se vio obligado a cambiar dentro de él. Él estaba tratando con su timidez. Y, básicamente, las entrevistas, del álbum Off The Wall y Thriller, Bad y entonces, se estaban volviendo cada vez más controlador [con el entrevistador que está obligado a presentar sus preguntas por adelantado]. Y eso era muy extraño. Era como si tuviera una pared de cristal a su alrededor. Puedo entender eso, porque él era una de las estrellas más grandes del mundo”.
Meldrum observes that by having his people exert this level of control, Jackson was able to give “the impression that…he was very fragile, which he probably wasn’t”. Meldrum observa que al tener a su gente ejerciendo este nivel de control, Jackson fue capaz de dar “la impresión de que… él era muy frágil, lo que probablemente no era”.
This observation is not just perceptive but almost certainly correct. Jackson was adoring of what P.T. Barnum described as “glittering appearances”. He believed this technique to be about “rhythm and timing”, adding that the media and its wider audience are “waiting, theyre waiting”. He believed these delays to be a crucial element in the creation of his public persona, saying, “If you remain mysterious, people will be more interested.” Such was his belief in his own and his inner-circle’s mastery of such manoeuvres that he allowed himself a rare moment of hubris when he stated,”We can actually control the press”. Esta observación no es sólo perceptiva sino casi ciertamente correcta. Jackson estaba adorando lo que P.T. Barnum calificó de “brillante apariencias”. Él creía que esta técnica siendo de “ritmo y tiempo”, agregando que los medios de comunicación y su público más amplio están “esperando lo que ellos esperan”. Él creía que estos plazos son un elemento crucial en la creación de su imagen pública, diciendo: “Si permaneces en el misterio, la gente estará más interesada”. Tal era su creencia en su propio dominio y su círculo íntimo de tales maniobras que se permitió un raro momento de arrogancia cuando dijo: “De hecho, podemos controlar a la prensa”.
In the years to come, Jackson would learn in the hardest way the lesson that this assertion was entirely wrong. En los próximos años, Jackson aprendería en el camino más difícil la lección de que esta afirmación es totalmente errónea.
The Bad World Tour hit the road on the 12th of September 1987 with its first public performance taking place at Tokyo’s Korakuen Stadium, followed by two further nights at the 42,000 seat venue. Sponsored by Pepsi, the caravan would feature 123 concerts over two legs, would be witnessed by 4.4 million people and would gross $US125 million. At the time, the extravaganza would be recognised by the Guinness Book Of World Records as setting the standard for the tour seen by the largest number of people, as well as being the highest grossing excursion in musical history. The final song of the last show was performed at the Los Angeles Memorial Sports Arena on January 27th 1989 El BAD World Tour salió a la carretera el 12 de septiembre de 1987 con su primera actuación en público que tendría lugar en el Korakuen Tokyo Stadium, seguido por dos noches más en el lugar de 42.000 asientos. Patrocinado por Pepsi, la caravana  contaba con 123 conciertos en dos partes, sería presenciado por 4,4 millones de personas y que recaudó US$125 millones. En ese momento, el espectáculo sería reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el estándar para la gira vista por el mayor número de personas, además de ser la gira más taquillera de la historia musical. La última canción del último concierto se llevó a cabo en el Los Angeles Memorial Sports Arena el 27 de enero de 1989.
The tour reached Australia in November of 1987 and consisted of five concerts: one performance at Melbourne’s Olympic Park Stadium, two nights at the Brisbane Entertainment Centre (where on one evening the headliner was joined onstage by Stevie Wonder), plus a pair of concerts at the Parramatta Stadium on the outskirts of Sydney. Despite Jackson being on album number seven, his appearance at the Olympic Park Stadium on the 13th of November was the first time the entertainer had moonwalked on Antipodean soil. El tour llegó a Australia en noviembre de 1987 y consistió en cinco conciertos: una actuación en el Estadio Olímpico de Melbourne Park, dos noches en el Centro de Brisbane Entertainment (donde en una noche al líder se le unió en el escenario Stevie Wonder), además de un par de conciertos en el Estadio Parramatta en las afueras de Sydney. A pesar Jackson estar en el álbum número siete, su aparición en el Olympic Park Stadium el 13 de noviembre fue la primera vez que el artista había moonwalkeado en suelo Antípodas.
In 1987, Denis Handlin was the Chief Executive Officer and Managing Director for CBS Records Australia, the parent company of Epic Records, the label to which Michael Jackson was contracted. Contacted by Rolling Stone for this feature, Handlin – whose current position is Australia, New Zealand and Asia’s Chairman and CEO for Sony Music Entertainment – recalls the country being gripped by “an amazing buzz” as “Michael-mania hit town”. En 1987, Denis Handlin era el Jefe Ejecutivo y Director General de CBS Records Australia, la compañía matriz de Epic Records, la disquera en la que Michael Jackson fue contratado. Contactado por la revista Rolling Stone para este número, Handlin – cuya actual posición es Presidente de Sony Music Entertainment para Australia, Nueva Zelanda y Asia- recuerda al país estando atrapado por un “zumbido increíble” conforme “La Michael-manía pegaba en la ciudad”.
“[The] tour was simply incredible at all levels,” he reports. “The show, the production, his dancing, the amazing music and of course, Michael Jackson himself, the brilliant performer…His focus was about the fans and producing the best concert experience for them. Behind the scenes, what we all saw was that Michael was a perfectionist. He would practice and rehearse over many hours, sometimes straight after a show [in order] to make sure the [next] concert was always going to be a great experience.” “La gira fue simplemente increíble en todos los niveles”, él informa. “El show, la producción, la danza, la música increíble y por supuesto, el propio Michael Jackson, el artista brillante… Su atención se centró sobre los fans y produjo la mejor experiencia de concierto para ellos. Detrás de las escenas, lo que todos vimos fue que Michael era un perfeccionista. Él practicaba y ensayaba durante horas, a veces inmediatamente después de un show para asegurarse de que el próximo concierto fuera siempre una gran experiencia.”
The Australian leg of the Bad World Tour was promoted by Kevin Jacobsen’s company, Jacobsen Entertainment. Then the country’s leading concert promoter. Jacobsen can justifiably claim to be the key component in bringing Jackson to the place those in the northern hemisphere though of as “the land down under”. The entrepreneur traveled to LA to frame and finesse the details for the five concerts. Once the deal was finalised and announced to the Australia public, the concerts were sold out in less than three weeks. This timespan may not sound particularly impressive in the age of the Internet, but Jackson’s tour took place back when people queued at venues for tickets, when credit cards were not the omnipotent force they are today, when tickets were also only available in selected outlets such as record shops, and when advertising opportunities were limited (for example, at the time, Australia had just one FM radio station). La parada australiana del Bad World Tour fue promovido por la compañía de Kevin Jacobsen, Jacobsen Entertainment. Entonces el promotor líder de conciertos del país. Jacobsen puede con razón afirmar que es el componente clave para brindar a Jackson al lugar a aquellos en el hemisferio norte, aunque como “la tierra de Australia”. El empresario viajó a Los Ángeles para los detalles de bastidores y la finura de los cinco conciertos. Una vez que el acuerdo fue finalizado y anunciado al público en Australia, los conciertos se agotaron en menos de tres semanas. Este intervalo de tiempo puede no parecer particularmente impresionante en la era de la Internet, pero la gira de Jackson tuvo lugar cuando las personas se formaban en los lugares de los boletos, cuando las tarjetas de crédito no tenían la fuerza omnipotente que en la actualidad, cuando los boletos estaban también sólo disponibles en puntos de venta seleccionados, tales como tiendas de discos, y cuando las oportunidades de publicidad eran limitadas (por ejemplo, en el momento, Australia tenía sólo una estación de radio FM).
As the tours promoter felt it was “[his] job” to see each of the five performances his efforts had facilitated. But if this was his job, it was one that did not feel like work. Now aged 75, the Sydney-born impresario remembers the shows as being “sensational”. the work of an artist who “defined rock and roll music, beautiful music”. The listener can still hear the wonder in his voice as Jacobsen recalls the sheer scale of the production, how Jackson would “suddenly appear above the audience in the middle of the crowd”. Como promotor de giras sentía que era “[su] trabajo” el ver que en cada uno de las cinco actuaciones sus esfuerzos fueran facilitados. Pero si este era su trabajo, que era uno que no sentía como trabajo.  Ahora de 75 años, el empresario nacido en Sydney recuerda los espectáculos como ser “sensacionales”. La obra de un artista que “define la música rock and roll, la música hermosa”. El oyente puede oír todavía lo maravillosa de su voz mientras Jacobsen recuerda la gran escala de la producción, cómo Jackson se “apareciendo de repente por encima de la audiencia en medio de la multitud”.
“I promoted 3 of his Australia tours,” he says (before rather touchingly using the present tense), “and I have no doubt Michael Jackson is one of the great performers of all time” “Yo promovida 3 de sus giras de Australia”, él dice (antes de más bien conmoverse utilizando el tiempo presente), “y no tengo ninguna duda de Michael Jackson es uno de los grandes artistas de todos los tiempos”
For his part, Jacobsen may not have moved heaven, but he did literally move earth for the 2 concerts at the Parramatta Stadium. The reason Jackson was booked into a rather obscure venue situated deep in the suburban sprawl of Greater Western Sydney, some 23 kilometers from the Harbour Bridge and Opera House, was because Jacobsen was unable to book the artist in either the Sydney Cricket Ground or the adjacent Sydney Football Stadium. By default, Parramatta became the location for two Jackson concerts. Taking stock of the stadium’s design, Jacobsen decided that the best place to locate the stage was at one the grounds far ends, a space occupied by a sizable grass hill. The promoter remembers bringing in “huge tractors and earth movers [in order] to move the earth and level this section of the stadium”. Por su parte, Jacobsen puede no haber movido cielo, pero él literalmente movió la tierra para los dos conciertos en el Estadio Parramatta. La razón fue que Jackson reservó una habitación en un lugar bastante oscuro situado profundamente en la expansión suburbana de Greater Western Sydney, a unos 23 kilómetros del Puente del Puerto y la Casa de la Ópera, fue porque Jacobsen fue incapaz de reservar al artista, ya sea en el Sydney Cricket Ground o el adyacente al Sydney Football Stadium. De forma predeterminada, Parramatta se convirtió en el lugar durante dos conciertos de Jackson. El balance del diseño del estadio, Jacobsen decidió que el mejor lugar para ubicar el escenario era en uno de los jardines del fondo del recinto, un espacio ocupado por una colina de césped de tamaño considerable. El promotor recuerda traer “tractores grandes y movedores de tierra para mover la tierra y el nivel de esta sección del estadio”.
“We then built the stage where the hill had stood” he recalls. “But after the 2 shows we had to put the earth back and rebuild the hill and replant the grass and make sure it was watered everyday. If we hadnt put it back just as it was, then I was going to be in big trouble! “Luego construyó el escenario en donde la colina había estado”, recuerda. “Pero después de los 2 shows tuvimos que poner la tierra de nuevo y reconstruir la colina y replantar el césped y asegurarnos de que esta fuera regada diario. Si nosotros no la hubiéramos puesto de nuevo como estaba, ¡entonces yo iba a estar en un gran problema!
A few years later on a subsequent Jackson tour of Australia organised by Jacbosen Entertainment, the promoter found himself having breakfast with the entertainer in Melbourne the morning after a show in that city. Jackson arrived at the table, shook Jacobsen’s hand and opened the conversation with the words, “I tell everybody how my Australian promoter moved a mountain for my show.” Unos años más tarde en una posterior gira de Jackson a Australia organizada por Jacbosen Entertainment, el promotor se encontró desayunando con el artista en Melbourne por la mañana después de un show en esa ciudad. Jackson llegó a la mesa, estrechó la mano de Jacobsen y abrió la conversación con estas palabras: “Les cuento a todos como mi promotor australiano movió una montaña para mi show.”
A quarter of a century on from the release of Michael Jackson’s seventh studio album, estimates as to the final sales figures tallied by the release stand as high as 45 million (although for some reason a precise number is frustratingly difficult to pin down). The release spawned an astonishing nine singles, five which reached the summit of the US Billboard Singles Chart. The subsequent 18 month cycle of promotion and touring was a time however that saw the “glittering appearances” of Team Jackson’s media management turn into a monster beyond their control. The singer was particularly wounded by the endless reports and speculation reading his taste for, or even addiction to cosmetic surgery. This was also the period when the artist morphed from Michael Jackson to Wxxx Jxxxx”, a phrase repeated with such frequency that his carefully managed image of mystique was transformed into one of madness, and in some cases even public repulsion. Un cuarto de siglo después del lanzamiento del séptimo álbum de estudio de Michael Jackson, se estima que las cifras finales de ventas contabilizadas por el lanzamiento son tan altas como 45 millones (aunque por alguna razón, un número preciso es frustrantemente difícil de precisar). El lanzamiento generó unos sorprendentes nueve sencillos, cinco que llegaron a la cima de las listas de sencillos en Billboard de Estados Unidos. Los siguientes 18 meses del ciclo de promoción y gira fue un tiempo sin embargo, que vio las “apariciones brillantes” del equipo de gestión de medios en turno convertirse en un monstruo más allá de su control. El cantante fue herido en particular por los interminables reportes y especulaciones su gusto por la lectura, o incluso adicción a la cirugía estética. Esta fue también la época en la que el artista se transformó de Michael Jackson en Wxxx Jxxxx”,  una frase que se repitetía con tanta frecuencia que su imagen cuidadosamente administrada de mística se transformó en una de locura, y en algunos casos incluso repulsión pública.
Yet despite this, everyone interviewed for this feature has only the fondest memories of Jackson. Steve Stevens describes the video shoot for “Dirty Diana” as being “magical”, the guitarists voice tinged with delight as he recalls the singer impersonating David Lee Roth between takes. Denis Handlin opines that Jackson was “the ultimate professional to work with,” and not only that but a superstar was “always incredibly polite”. The artist even hosted a cruise around Sydney Harbour for “key staff” from his record label to celebrate Bad’s success in Australia. Kevin Jacobsen remembers a man who was “very professional”, a person who was “very respectful, well mannered and humble”. Pero a pesar de esto, todos los entrevistados para este número sólo tienen los mejores recuerdos de Jackson. Steve Stevens describe la filmación del video de “Dirty Diana” como “mágica”, la voz del guitarrista se tiñe con deleite mientras recuerda al cantante imitando a David Lee Roth entre las tomas. Denis Handlin opina que Jackson era “el profesional esencial con quien trabajar”, y que no sólo era una superestrella, sino “siempre muy educado”. El artista incluso organizó un crucero por el puerto de Sydney para el “personal clave” de su sello discográfico para celebrar el éxito de Bad en Australia. Kevin Jacobsen recuerda a un hombre que era “muy profesional”, una persona que era “muy respetuoso, educado y humilde”.
Naturally the people who worked with Jackson in the period between 1987 & 1989 had no idea that really this was as good as it was going to get and that with time events were to take a dreadful and terminal turn. But Steven Stevens does recall an incident that is on one level innocuous but which in another sense provides a distinct portent of the years to come. In March 1988, Michael Jackson played a benefit concert at Madison Square Garden for the National Association for the Advancement of Colored People (NAACP). Stevens was invited to appear onstage with Jackson for the song “Dirty Diana”. The guitarist felt honoured by the invitation and touched that an extra row of seats was installed in the grand arena in order that members of his family could witness the performance. Come the evening of the show, Stevens was provided with a lingering and troubling memory. Naturalmente, la gente que trabajó con Jackson en el período entre 1987 y 1989 no tenía idea de que esto era realmente tan bueno como lo iba a ser, y que con los acontecimientos del tiempo fuera a tomar un giro terrible y terminal. Pero Steven Stevens hace recordar un incidente que se encuentra en un nivel inocuo pero que en otro sentido, ofrece un signo distintivo de los años venideros. En marzo de 1988, Michael Jackson tuvo un concierto benéfico en el Madison Square Garden para la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP).  Stevens fue invitado a aparecer en el escenario con Jackson para la canción “Dirty Diana”. El guitarrista se sentía honrado por la invitación y tocado por una fila adicional de asientos que se instalaron en la gran arena para que los miembros de su familia pudieran presenciar la actuación. En la noche del espectáculo, Stevens fue provisto de un recuerdo persistente y preocupante.
“When I did that show, I could see how isolated he was becoming,” admits the guitarist. “I didnt see him until I was onstage. The minute he finished the show, he was scuttled off into a van and then he was gone. At this time, Quincy [Jones] wasnt around, and I think that Quincy was almost like a father figure who kept things light and who had a way of putting people at ease. With Quincy not around, I gegan to see a different side. And that side showed me how isolated he was. I realised that he was really cut off, that he was really isolated. It made me really sad. Its never a good thing when somebodys that cut off” “Cuando hice ese show, yo podía ver lo aislado en que se estaba convirtiendo”, admite el guitarrista. “Yo no lo vi hasta que estaba en el escenario. En el momento en que terminó el show, él fue llevado fuera a una camioneta y luego se fue. En este momento, Quincy Jones no estaba nada más, y creo que Quincy era casi como una figura paterna que mantenía las cosas ligeras y que tenía una manera de poner a la gente a gusto. Con Quincy no estando más, yo empecé a ver un lado diferente. Y ese lado me mostró cómo él estaba aislado. Me di cuenta de que estaba realmente fuera, que estaba realmente aislado. Me puso muy triste. Nunca es una buena cosa cuando alguien se aparta de todo”
(…) (…)

.

.

.

.

Mis Fuentes/My Sources

http://twitter.com/IncFilmix   via   twitlonger.com

Imágenes  1, 2, 3, 4

mjjcommunity.com

.

Otra fuente para mí:

mjhideout.com

.

.

.

Recopilación de información y traducción al español  realizada por Gisela F., para tributomj.com Se autoriza la reproducción de esta entrada en otros sitios,siempre y cuando se agregue 1) la (s) fuente (s) original (es) de la información 2) El vínculo a esta entrada de este blog. Todas las fuentes.  EXCEPCIONES: No autorizamos que nuestro trabajo (Investigación, recopilación, traducción, etc.) se reproduzca en sitios dedicados a temas de teorías conspirativas y todas sus ramificaciones, o sitios dedicados a “la falsa muerte” DE NINGUNA MANERA AUTORIZAMOS SE NOS INVOLUCRE O RELACIONE CON ESOS SITIOS ENGAÑOSOS (Def.).

.

URL corta de esta entrada

http://wp.me/p2uP8b-3Oy

.

.

 

Author: GiselaMJJ

Acerca de Gisela MJJ Aún sin "la última lágrima..." Aunque la realidad es que: "...Tu y yo nunca estaremos separados. Es solo una ilusión. Forjada por las mágicas lentes de la percepción..." MJ

Share This Post On

2 Comments

  1. leer y pensar en el terrible trato persecutorio, recibido por Michael, sensible, consciente,
    solitario, en cierto modo, para defenderse y contrarrestar, a tal cantidad de maldad, sea
    por envidia, dinero, racismo, etc., me desespera con gran dolor el que haya tenido que
    soportar tanta virulencia, un Ser tan extraordinario, como Michael Jackson; còmo pudo
    Èl soportar tanto; seguro fue su Genialidad para no esperar nada decente de ese tipo de
    gentes. Su Obra Artìstica y Social es tan Enorme y Luminosa, que Estarà por Siempre, ( por encima de esa basura humana ). ¡¡ Michael, ahora y siempre un Ser de Luz, una Divinidad ¡¡
    ¡¡¡ Gisela, mil gracias por todo tu trabajo. Adriana.   

    Post a Reply
  2. Michael no se aparto de todo,a Michael LO APARTARON de todo,para mi era como Truman show.

    Post a Reply

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.